El aumento en la escala de las faenas mineras es una realidad a nivel global. A medida que los yacimientos presentan leyes más bajas y las plantas deben procesar mayores volúmenes de material, los circuitos de molienda -especialmente aquellos asociados a molinos SAG y de bolas- requieren equipos capaces de acompañar este crecimiento sin comprometer la eficiencia ni la confiabilidad.
En este contexto, el bombeo de pulpa se ha convertido en un factor crítico para la continuidad operacional. No solo se trata de mover más material, sino de hacerlo de forma estable, con un consumo energético controlado, una vida útil prolongada de los componentes y una integración adecuada con el resto del proceso.
Las crecientes exigencias en sostenibilidad, junto con el aumento de los costos energéticos, han elevado aún más el estándar esperado para este tipo de soluciones. Frente a este escenario, contar con bombas diseñadas específicamente para aplicaciones de alta capacidad ya no es una opción, sino una necesidad operativa.